ATENCIÓN: Los comentarios vertidos sobre cualquier entrada de este Blog, son propiedad de quien los envía, por lo que cada cual debe de hacerse responsable de su contenido y se pide que comente con respeto y educación. Gracias.

lunes, 1 de junio de 2026

"Corazón de la memoria", artículo de José Luis Masegosa para La Voz de Almería

Si es cierto que la infancia es la verdadera patria del hombre, como acuñara el poeta austriaco, Rainer María Rilke, el territorio emocional del mismo, a lo largo de su vida, es la plaza de nuestros pueblos. Hubo un tiempo en que la plaza del pueblo era el corazón que marcaba el pulso de la vida. Cada pueblo que se precie ha tenido una plaza reconocible, desgastada por generaciones de vecinos y algún árbol generoso que ha repartido sombra durante el verano. Allí han jugado los niños mientras los mayores observaban el mundo pasar. El eco de los balones, las carreras improvisadas y las risas infantiles componían una música cotidiana que parecía destinada a durar para siempre. Sin embargo, el tiempo, que todo lo transforma, también ha cambiado la fisonomía de estos rincones imprescindibles. El vaciado demográfico del mundo rural, ese lento goteo de despedidas hacia otros lugares, ha apagando poco a poco el bullicio que durante siglos había dado sentido a las plazas. Hoy, quien se sienta en cualquier plaza de nuestros pueblos descubre una fauna humana diferente a la de antaño. Los protagonistas son, en su mayoría, los mayores, quienes siguen ocupando los bancos, custodios silenciosos de una memoria que se resiste a desaparecer. Conocen cada casa cerrada, cada ventana que ya no se abre y cada apellido que fue abandonando el pueblo. Sus conversaciones son una mezcla de presente y recuerdo, de salud y cosechas, de noticias recientes y viejas historias que se repiten sin perder interés. Los niños son ya una especie escasa. Cuando alguno aparece correteando entre los bancos, se convierte casi en un acontecimiento. Las miradas lo siguen con una ternura que encierra algo de esperanza y algo de nostalgia.
Junto a los vecinos habituales convive otra comunidad, menos consciente pero igualmente fiel. Las golondrinas dibujan círculos en el cielo al caer la tarde. Los vencejos atraviesan el aire con la velocidad de una flecha. Los gorriones se disputan las semillas y las palomas ocupan los lugares más soleados. Entre los rincones aparecen gatos huérfanos y perros despistados. Todos ellos conforman la vida de la plaza. Son sus inquilinos permanentes, los testigos discretos que han ido moldeando el paisaje humano. Si las plazas hablaran, contarían historias de amores nacidos en su seno, de despedidas forzosas, de celebraciones, de lutos y de encuentros inesperados. Porque las plazas no son únicamente espacios urbanos, son depósitos de memoria colectiva.  PARA ACCEDER A ESTE CONTENIDO U OTROS SIMILARES SUSCRÍBASE A LA VOZ DE ALMERÍA, AQUÍ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios vertidos sobre cualquier entrada de este Blog, son propiedad de quien los envía. Cada cual debe de hacerse responsable de su contenido. Por favor comente con respeto y educación, gracias.

PUBLICACIONES ANTERIORES ORDENADAS POR MES

OTROS BLOG´s INTERESANTES DE LA ZONA


S.A.T. ECO-Oria

Oretanos

DXT Oria

Micología en Oria

Almonds, Olives and Eagles

Copliquias juenas

Green Galley

OriaVerde

Plantar Árboles

C. D. Nueva Aventura de Oria