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lunes, 2 de febrero de 2026

Las apariciones marianas de Oria y Terque

El 31 de julio de 1947 la virgen se apareció en Oria a la niña Ginesa Simón en el paraje de Los Cerricos, una circunstancia que fue recogida por el periódico local Yugo provocando que unas 4000 personas acudiesen al municipio de Oria para poder ver a la virgen. Se decía que Ginesa, que entonces tenía 14 años se encontró aquella mañana con una mujer afable que la saludó desde un montículo de rocas, cuando ella paseaba por la zona. Tras un segundo encuentro, en el que Ginesa sintió "una paz tranquilizadora", la niña aseguraba que volvió a ver a la Virgen y les transmitió a sus familiares que le había pedido que se pusiera un hábito como el que ella llevaba y que si lo hacia se aparecería en la fuente del pueblo a todos los vecinos el 10 de agosto de 1947. Llegó la fecha y mi les de vecinos se citaron en el lugar, aunque solamente Ginesa afirmó ver a la Virgen María a los pies de un almendro. Cuando despertó de su éxtasis afirmó que la Virgen se despedía, alejándose lentamente en dirección al Monasterio del Saliente, en Albox, situado a cinco kilómetros del lugar exacto de esa última aparición. Un mes más tarde todo se diluyó, cuando el obispo tomo cartas en el asunto.

Pero el caso sociológico más destacado y de movilización de masas se produjo en el municipio de Terque. La fecha se sitúa entre fina-les del año 1955 y principio de 1956. Se trataba de la supuesta aparición de la virgen en una cueva, un extraordinario suceso que provocó la movilización de miles de personas desplazadas desde la capital, pueblos de la cuenca del Andarax y otros puntos de España. El controvertido tema del fenómeno visionario se mantuvo invariablemente por espacio de unos tres años, hasta que el obispado de Almería ordenó cerrar la cueva zanjando el tema de las apariciones marianas. Existen todavía muchas personas devotas, que aseguran que la virgen hizo entonces numerosos milagros entre los que acudían con fe a rezarle. Según se cuenta, el origen de estas apariciones se produjo a raíz que unos desconocidos semanas antes violenta ron los accesos de la iglesia de Alhabia y saquearon el recinto religioso llevándose una imagen de la virgen del Rosario. Los autores no fueron nunca localizados y la imagen se halló bastantes años después.

Todo comenzó la tarde del domingo de Resurrección de 1955, cuando una maestra de Terque paseaba por el campo con un grupo de niñas y a la altura del paraje de "La Cañada" a unos 200 metros del pueblo, una de las pequeñas se detuvo y comenzó a gritar con pleno alboroto de que en la cueva estaba la virgen. Esto ocurría casi al atardecer y el sol ya empezaba a declinar por lo que la visibilidad era un tanto escasa por lo que la maestra, calmadas las niñas, ordenó el regreso al pueblo. Ante la insistencia de las pequeñas y como ya por el pueblo había trascendido el robo de la imagen de la virgen de Alhabia, la maestra decidió al día siguiente volver nuevamente a la cueva con el mismo grupo de niñas para comprobar si realmente los autores del robo habían dejado en la cueva escondida la imagen. Tras examinarse minuciosamente el interior de la cueva y sus aledaños se comprobó que allí no había nada, volviéndose para el pueblo. Curiosamente las primeras niñas que alboroza das manifestaron que habían visto a la virgen en el interior de la cueva, posteriormente dijeron que no la veían. Numerosos vecinos y familiares de las niñas comenzaron reunirse en torno a la cueva, empezando según ellos a surgir espontáneamente y de manera colectiva las supuestas apariciones.

El tema empezó a cobrar fuerza y de forma espontánea comenzaron a llegar hasta Terque vecinos de todos los municipios cercano. Durante esas fechas, todos los días a la salida del sol el paraje de "La Cañada" ama-necia poblado por centena-res de vecinos ansiosos de ver la virgen. Terque y sus apariciones marianas ya eran noticia en toda España.

En pleno apogeo un luctuoso suceso vino a empañar los acontecimientos marianos. Una de las diferentes videntes, una niña de unos catorce años que se había quedado embarazada, mató el hijo al que había dado a luz para ocultar su vergüenza. Para deshacerse del cuerpo lo arrojó por la taza del váter de su domicilio. Cuando se descubrió el tremendo suceso la noticia se propagó de boca en boca. Fueron unas semanas de cierta inquietud hasta que la Guardia Civil detuvo a la menor acusada de un delito de infanticidio. La joven, estuvo internada por espacio de varios años en el colegio de Las Adoratrices de Almería, hasta su mayoría de edad.

JOSÉ ÁNGEL PÉREZ para La Voz de Almería.

"Periódico comunitario", artículo de José Luis Masegosa para La Voz de Almería.

En los rincones perdidos y en los pueblos pequeños, donde el reloj avanza con pereza y los días se repiten con una cadencia casi ritual, sólo el olvido lento camina entre sus calles. Casas donde las comadres murmuran su historia sin cesar, y es que no llega por cables ni por ondas invisibles, sino por pasos humanos, voces que se cruzan en la tienda y miradas cómplices: es el chisme, que ha sido -y sigue siendo- uno de los medios de comunicación más efectivos, al que quieren desplazar las redes sociales. En los núcleos rurales el chisme ha cumplido históricamente una función primordial: informar, conectar y dar sentido a la comunidad. Allí donde no pasa nada, paradójicamente, siempre está pasando algo digno de contarse. Basta con asomarse a la vida cotidiana de un pueblo para comprender su importancia. La panadera sabe quién ha madrugado más de la cuenta: el tabernero conoce los vaivenes amorosos de medio vecindario; y la vecina que barre su puerta es capaz de reconstruir la historia reciente del lugar. Nada escapa a esa mirada colectiva. El chisme, lejos de ser únicamente malicioso, funciona como un tejido social. Por medio de él se refuerzan vínculos, se comparten preocupaciones y se establecen normas tácitas de convivencia. Cuando alguien enferma, el rumor corre antes que cualquier aviso. y en poco tiempo todo el pueblo sabe quien necesita ayuda. En lugares donde la vida es monótona, el chisme introduce pequeñas dosis de emoción y narrativa, Cada noviazgo, disputa vecinal o cambio inesperado se transforma en una historia que circula, se adorna y se reinterpreta. El pueblo entero participa, sin quererlo, en una gran conversación continua. Pero este medio de comunicación también tiene su lado oscuro. El rumor puede distorsionar o herir. Una palabra mal dicha puede convertirse en sentencia social. Por eso, en los pueblos se aprende pronto que el chisme es un arma de doble filo: cohesiona, pero también puede excluir. Aun así, seria imposible entender la vida rural sin él. El chisme es memoria oral, archivo vivo y periódico comunitario, Mientras exista una plaza, una puerta abierta y vecinos dispuestos a charlar, seguirá siendo la voz no oficial del pueblo: un murmullo constante que late al ritmo de sus habitantes. Porque, al final, en los pueblos pequeños no hay grandes titulares... pero sí muchas historias que contar.  PARA ACCEDER A ESTE CONTENIDO U OTROS SIMILARES SUSCRÍBASE A LA VOZ DE ALMERÍA, AQUÍ.

Antecedentes de los pozos del Saliente, artículo publicado por el Archivo Municipal de Albox

Antecedente de los futuros pozos del Saliente. En enero de 1876, hace 150 años, se constituyo la “Empresa descubridora de aguas, de Nuestra Sra. del Saliente”en Albox. Esta empresa minera tenia como objetivo hacer las obras necesarias para alumbrar aguas subterráneas en la rambla y vertientes del Saliente, en los términos jurisdiccionales de Oria y Chirivel.

El agua que se pretendía sacar seria mediante galerías y aprovecharla en los regadíos y en el abasto público al casco urbano de Albox. La extracción de agua se realizaba mediante el siguiente sistema: hacer un pozo de captación hasta dar con el nivel freático. Una vez encontrada el agua, se taladra una mina hasta llegar ahí. Si la galería de la mina es muy larga se van realizando pozos cada 20 metros desde el pozo madre. Una vez perforados todos, y con el correspondiente desnivel de salida de agua de pozo a pozo, se perfora una mina, esto sirve para dos cosas: mantener el nivel de la galería de conducción de agua y facilitar la limpieza de la misma por esos pozos. Habiendo dado salida al agua por la boca de la mina se conduciría mediante acequia de cal y canto por todos los pagos ribereños de la rambla. De este proyecto se sabe solamente que se ejecutaron algunos trabajos para aumentar las aguas del “Nacimiento del Royo del Saliente” junto a los cortijos de dicho nombre, pero nada mas, ya que no será hasta octubre de 1966 cuando el Instituto Nacional de Colonización realizara el primer sondeo en el Saliente, alcanzando un total de 341 litros por segundo, culminando el primitivo proyecto mediante la perforación con maquinaria moderna del acuífero del Saliente, ejecutando los pozos. En la segunda mitad del siglo XVIII, en la época de construcción del actual Santuario del Saliente, desde la fuente de “La Poza del Obispo” ( por D. Claudio Sanz y Torres) hasta el Santuario, se condujo mediante tuberías de hierro el agua hasta el patio del Santuario y una pequeña fuente exterior en la placeta. Por lo que ya había agua corriente en esa época en el Saliente.

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