ATENCIÓN: Los comentarios vertidos sobre cualquier entrada de este Blog, son propiedad de quien los envía, por lo que cada cual debe de hacerse responsable de su contenido y se pide que comente con respeto y educación. Gracias.

lunes, 23 de febrero de 2026

"Metamorfosis", artículo de José Luis Masegosa para La Voz de Almería

La naturaleza, como la vida, a veces demuda sin previo aviso. Es lo que he podido constatar en la reciente tarde sabatina de mi pueblo. Lo que hace tan solo unos días era marrón, áspero y silencioso, se ha vuelto leve, casi etéreo. Donde el invierno nos va dejando una paleta de ocres apagados, ramas desnudas y tierra humedecida, de pronto ha irrumpido una claridad inesperada: nubes de pétalos blancos y rosados que parecen encender el paisaje desde dentro. No es solo un cambio cromático; es una verdadera metamorfosis que sume nuestros campos en uno de los espectáculos más delicados y poderosos del calendario natural. En gran parte de nuestra provincia, la floración del almendro se ha convertido en un símbolo cultural y paisajístico. Y es que el almendro florece cuando el frío aún nos acecha, porque en un acto de audacia natural la flor aparece antes que el follaje, como si el árbol eligiera primero la belleza y después la protección. La floración no cubre la tierra, la ilumina. Cada pétalo funciona como un pequeño espejo que multiplica la claridad del día, pues más allá de su dimensión estética, la floración del almendro encarna una lección de resiliencia. Y algo similar ocurre con la experiencia humana. Cuando el campo se cubre de flores, no solo cambia la geografía; cambia también nuestra percepción. La mirada se eleva, la respiración se vuelve más amplia, el ánimo se aligera. La transformación externa despierta una resonancia interna. El paso del marrón al blanco-rosado luminoso simboliza la transición de la contracción a la expansión, de la dureza a la ternura. El invierno no desaparece, pero la flor demuestra que la vida puede reinventarse sobre la huella del frío. En la brevedad de la floración hay también una invitación a la conciencia. Los pétalos caen con rapidez; el espectáculo es efímero. La resiliencia no significa permanencia inmutable, sino capacidad de renovarse. Cada año el almendro repite su metamorfosis, recordándonos que la belleza puede surgir de la desnudez y que la luz, incluso en los paisajes más apagados, está latente. Contemplar un almendro en flor es asistir a una promesa cumplida: la certeza de que, tras el marrón del invierno, existe un blanco —o un rosado— dispuesto a iluminar el mundo.  PARA ACCEDER A ESTE CONTENIDO U OTROS SIMILARES SUSCRÍBASE A LA VOZ DE ALMERÍA, AQUÍ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios vertidos sobre cualquier entrada de este Blog, son propiedad de quien los envía. Cada cual debe de hacerse responsable de su contenido. Por favor comente con respeto y educación, gracias.

PUBLICACIONES ANTERIORES ORDENADAS POR MES

OTROS BLOG´s INTERESANTES DE LA ZONA


S.A.T. ECO-Oria

Oretanos

DXT Oria

Micología en Oria

Almonds, Olives and Eagles

Copliquias juenas

Green Galley

OriaVerde

Plantar Árboles

C. D. Nueva Aventura de Oria