ATENCIÓN: Los comentarios vertidos sobre cualquier entrada de este Blog, son propiedad de quien los envía, por lo que cada cual debe de hacerse responsable de su contenido y se pide que comente con respeto y educación. Gracias.

lunes, 26 de octubre de 2026

"El primer humo", artículo de José Luis Masegosa para La Voz de Almería

Ayer, tal vez fortuitamente, escuché en una de esas emisoras donde habita la memoria la canción “El humo de las fabricas”, uno de los temas de un vinilo sencillo de Valen, un cantante granadino que hizo las américas con bastante fortuna y que a bien tuvo, en sus últimos años de vida, componer la canción “En el desván del corazón”, en la que fielmente relata la historia personal que un servidor le contó una tarde de otoño ante la única presencia de un mudo café. Tal vez la protagonista del relato nunca llegue a reconocerse a sí misma. Por casualidad, la letra de “El humo de las fábricas” me detuvo en el primer humo de una de las muchas chimeneas que apuntan al cielo de mí pueblo, donde el aíre empieza a oler a leña. Pareciera que esa primogénita columna de humo que asciende despacio estuviera enviando una señal de vida. Es el primer humo del otoño. Y es que en el mundo rural, el humo tiene memoria: huele a almendro podado, a sarmientos, a olivo centenario, a las encinas que crepitaban en los inviernos de la infancia y a aquellas tardes familiares reunidos en torno al fuego de la lumbre, mientras el viento ululaba más allá de las persianas. La chimenea siempre ha sido un periódico doméstico, donde se han transmitido noticias, se ha arreglado el mundo y se ha juzgado la conducta vecinal. Hasta ahora, las chimeneas han permanecido con el hollín dormido y mudas, pero uno de estos días, cuando el aperitivo del frío se cuela por debajo de las puertas, alguien decide que ha llegado el momento de encender la lumbre. Las ramas secas regalan chasquidos, arden las hojas de periódico y el humo sale por la chimenea y se mezcla con el olor de la tierra y con esa sensación melancólica que conllevan los días más cortos. Hoy las casas tienen calefacción, los termostatos obedecen órdenes y, sin embargo, cuando aparece el primer humo, algo antiguo despierta dentro de nosotros. Quizá sea el recuerdo de aquellos tiempos en que calentarse exigía ciertos esfuerzos. La comodidad moderna nos ha librado de muchas fatigas, aunque todavía no ha inventado un aparato capaz de reproducir el placer de acercar las palmas a unas brasas. El humo anuncia las casas habitadas. Desde lejos, el pueblo parece respirar. Entonces uno comprende que el otoño llega cuando el humo se levanta sobre los tejados y anuncia que el frío persigue instalarse, pero dentro de la casa todavía hay calor. Porque hay humos que no anuncian incendios. Hay humos que, sencillamente, nos dicen que estamos en casa.  PARA ACCEDER A ESTE CONTENIDO U OTROS SIMILARES SUSCRÍBASE A LA VOZ DE ALMERÍA, AQUÍ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios vertidos sobre cualquier entrada de este Blog, son propiedad de quien los envía. Cada cual debe de hacerse responsable de su contenido. Por favor comente con respeto y educación, gracias.

PUBLICACIONES ANTERIORES ORDENADAS POR MES

OTROS BLOG´s INTERESANTES DE LA ZONA


S.A.T. ECO-Oria

Oretanos

DXT Oria

Micología en Oria

Almonds, Olives and Eagles

Copliquias juenas

Green Galley

OriaVerde

Plantar Árboles

C. D. Nueva Aventura de Oria