En las últimas jornadas, anoche, en la madrugada y hoy, el santuario diocesano del Monte del Roel, ha acogido y acoge, acaso, la primera romería de la provincia, la de nuestra Señora de los Desamparados, una peregrinación que a nadie deja indiferente y que trasciende allende tierras y mares. Una romería imbricada en todo el Sudeste español y estrechamente vinculada a los múltiples paisajes del Valle del Almanzora, donde solo las piedras del camino y las almas de los peregrinos conocen las emociones, los sentimientos y las íntimas devociones de quienes, día sí y otro también, encomiendan sus tribulaciones, penas y esperanzas a la advocación del Saliente, representada en esa reducida talla tan popularmente bautizada como “La Pequeñica”. Una imagen contada y cantada profusamente por numerosas plumas, y exaltada por autorizadas voces, como la del último pregonero, el diplomático Inocencio Arias, o la del periodista y director de LA VOZ, Pedro Manuel de la Cruz, quien en su alocución hablaba de sus familiares experiencias, de quienes como su padre, Manuel, encontraron en el Santuario una atalaya de esperanza, de Loly, la hermana, y su grave enfermedad que, como siempre que se cruzaba el desasosiego en la familia, motivó la promesa sanadora de su progenitor de llevarla a hombros en su personal romería, y la feliz sanación de la niña. La romería alberga abundante y prolíffca sucesión de vivencias y un innumerable anecdotario de ida a vuelta, como la del cansado peregrino que quiso cumplir su promesa de hacer el camino a pie, pero constatada su incapacidad ffsica ideó ir montado en una borrica, con las aguaderas llenas de tierra en la que introdujo sus cansinos pies hasta que llegó a la iglesia. Y lo hizo con sus extremidades inferiores pisando suelo. O el episodio de los responsables de la imagen que para impedir su desplazamiento a una localidad vecina arguyeron que cada vez que trataban de trasladarla el peso de la talla se multiplicaba tanto que resultaba imposible su trasiego y había que devolverla a su camarín. Excusa más original y “justiffcada” que alguna reciente, esgrimida para evitar la llegada de la Virgen a la Basílica mercedaria que visitara en olor de multitud en 1987. El Saliente es hoy el paraíso del peregrino al que volver para ser y sentir. Acaso, una letanía interior del corazón, una plegaria del alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios vertidos sobre cualquier entrada de este Blog, son propiedad de quien los envía. Cada cual debe de hacerse responsable de su contenido. Por favor comente con respeto y educación, gracias.